¡Feliz día de la madre mamá!
Mayo 4, 2008
Bueno, bueno, ¡se me acumulan las felicitaciones! Este año no voy a hacerte la jugada de enviarte un ramo de flores a tu trabajo (aunque sé que, a pesar de que pasas mucha vergüenza, te encanta). Te mando muchos besos en tu día y estas flores virtuales, con la desventaja de que no huelen y la ventaja de que no se secan. Un beso encorme para mi queridad mamá.
Cosas de decoración de las que te gustan
Mayo 1, 2008
En realidad no sé si te gustarán mucho, pero originales son un rato. Me he encontrado por ahí, en una web que se llama Notcot, esta bañera pensada para que no te bañes. ¿Por qué? Porque te recuerda cuántas botellas de agua son necesarias para llenarla, para que te sientas bien culpable. Esto me ha recordado a aquella vez que me dijiste que “ya no tenía ningún sentido poner una bañera en el baño”, y pusiste la llamada “pedazo de ducha”.
En la misma web también me he encontrado unos sofás muy curiosos. Y macabros. ¡Son tumbas! Las parten por la mitad, les hacen unos arreglillos y ya ves, queda un sofá bastante bonito. No sé si aguantará el peso de una mosca con esas patitas que tiene, pero no me importaría tener uno (en una casa de muchos metros, claro, me han comentado que existen, aunque todavía no he logrado verlas en Barcelona).
Estos sofás se pueden comprar por unos 3.500$ en esta terrorífica web: Coffin Couches
¡Feliz cumpleaños mamá!
Abril 27, 2008
Mi madre es la mejor madre del mundo. Ya sé que todo el mundo dice lo mismo, pero es que en mi caso es verdad. Si ya lo dice su nombre: Maló. Que es como medio ma-má. El -ló es sólo para despistar. No quedaría bonito que alguien se erigiera como la mamá de las mamás, aunque lo sea. Y tengo grandes razones para creerlo. Así que no hay discusión en este tema, es la mejor, y punto.
Desde que tengo recuerdos, mi mamá nunca ha cumplido años. Jamás he sabido cuándo, ni cuántos, ni cómo. Es como si no hubiera nacido, como si estuviera ahí desde siempre, en cierta forma. Para mí, en todo caso, está ahí desde siempre (en el sentido literal y en el metafórico). En el colegio, cuando teníamos que rellenar unos papelitos en los que, misteriosamente, se nos preguntaba la edad y fecha de nacimiento de nuestros padres, nunca sabía qué poner. A veces, cuando ya me habían mirado raro compañeros y profesores demasiadas veces, me lo inventaba. A saber qué pondría. En esto mi padre es exactamente igual. Quizás se pusieron de acuerdo antes de que yo naciera. Me los imagino diciendo: “jamás le diremos cuándo cumplimos años, ni cuántos”, “claro que no, ¿para qué tendría que saber eso? Nos hará regalos horribles y tendremos que poner buena cara” Si esto sucedió, tenían razón. Una vez tuve la indecencia de regalarle a mi madre un anillo reloj dorado, que no de oro. Todavía no entiendo cómo pudo hacerme creer que le encantaba.
Pero llega una edad en la que, también misteriosamente, la cosa cambia. Lo sabré yo, que el año pasado le di un disgusto muy grande porque no me acordé de su cumpleaños. Algo totalmente natural en mí. Supongo que a veces se me olvida pensar, y mucho más pensar en lo que pensarán los demás. Tanto es así que, a pesar de que me maldije una y cien veces, este año he vuelto a olvidarme. De la edad no, esa ya me la sé: mi mamá lleva cumpliendo 35 años desde siempre. Así que es fácil. Cuando yo cumpla 35 no sabré qué pensar, debe ser raro tener la misma edad que tu madre.
El caso es que ya no me olvido más, mamá. Tu cumpleaños es el 21 de abril, y ahora sólo tendré que volver aquí cuando no me acuerde. Aunque no sea este el fin del blog. Aquí iré poniendo cositas que te puedan gustar. Lo puedes consultar periódicamente. Además la dirección es fácil de recordar.
Esto es parte de mi regalo de cumpleaños. Que viva en Cataluña no significa que me haya convertido a la religión. También tengo uno de los que se pagan. No es muy original, pero creo que te gustará. Te regalo un fin de semanita para que vengas a visitarme a París. El del 13 de junio. Si te va bien, me lo dices, y ya está.
¿Qué me dices?
Y por cierto: ¡Feliz 35 cumpleaños!


